
A una semana de las elecciones generales del 12 de abril de 2026, el escenario presidencial peruano muestra un campo fragmentado, volátil y sin un líder que consolide mayoría. Este análisis de intención de voto de alcance nacional urbano-rural, elaborado sobre una muestra de 1,200 electores en las cinco macro regiones del país, revela tendencias que van más allá de los números: un electorado dividido entre la costa y el interior, entre lo urbano y lo rural, entre la política conocida y la búsqueda de nuevas opciones. ¿Quién llega fuerte a la recta final? ¿Dónde están los votos que aún no tienen dueño? Los datos de abril 2026 ofrecen las respuestas más actualizadas antes del silencio estadístico obligatorio que rige desde el 6 de abril.
Resultados nacionales de intención de voto
Keiko Fujimori (Fuerza Popular) lidera la intención de voto presidencial de marzo 2026 con 13.8%, confirmando una vez más la solidez de su voto duro, ese bloque electoral que se ha mantenido fiel a su candidatura a lo largo de tres procesos presidenciales consecutivos. Su fortaleza se concentra geográficamente en Lima (15.1%) y el Oriente (29.5%), regiones donde su partido mantiene presencia orgánica y redes de movilización consolidadas. A diferencia de otros candidatos cuyo caudal varía significativamente según el contexto, Fujimori representa la apuesta conocida para un segmento del electorado que prioriza la estabilidad sobre la novedad, y eso se refleja en la consistencia de sus cifras a lo largo del ciclo electoral.
Roberto Sánchez (Juntos Por el Perú) se posiciona como la segunda fuerza electoral con 11.3%, protagonizando la sorpresa más notable de esta encuesta. Su ascenso se explica en gran medida por la captación del electorado que en el ciclo 2021 respaldó a Pedro Castillo, un voto rural, periférico y desconfiado de Lima que hoy encuentra en Sánchez una opción afín. Los números lo confirman con contundencia: 31.4% en el Sur del país, el registro más alto de cualquier candidato en cualquier macro región de toda la medición, y 19.6% en zonas rurales frente a apenas 9.0% en urbano. Su perfil socioeconómico también es elocuente, con mayor presencia en los sectores C y D/E, los mismos segmentos que sostuvieron el fenómeno Castillo. Sánchez no compite en el mismo tablero que el resto: su Perú empieza donde Lima termina.
Carlos Álvarez (País para Todos) alcanza 9.2% y se convierte en uno de los candidatos con mayor momento del mes, impulsado por un desempeño en el debate presidencial que generó buena recepción entre electores limeños y de otras ciudades urbanas. Su liderazgo en Lima (15.1%) y en el ámbito Lima y Callao (15.3%) lo sitúa como la opción preferida de los sectores medios capitalinos, con mejor penetración en los NSE A/B (11.1%) y C (10.2%). Sin embargo, su proyecto político aún no logra cruzar las cordilleras: en el Sur apenas llega a 1.9% y en zonas rurales cae a 4.3%, una brecha territorial que deberá resolver si aspira a competir con opciones de segunda vuelta. Por ahora, Álvarez es un fenómeno urbano en construcción.
Rafael López Aliaga (Renovación Popular) empata en porcentaje nacional con Álvarez en 9.2%, pero su tendencia genera señales de alerta en su comando. Un debate presidencial de bajo impacto que no logró ampliar su base, sumado a un pobre recibimiento en el Sur (8.7%) y el Centro (4.1%) del país, configura un techo electoral cada vez más visible. Su voto sigue siendo marcadamente urbano (10.8% frente a apenas 3.1% rural), limeño (12.6%) y concentrado en los sectores de mayores ingresos (14.8% en NSE A/B), lo que lo posiciona como candidato de un segmento específico sin proyección territorial real. López Aliaga mantiene su núcleo duro, pero los números de marzo sugieren que consolidar no es lo mismo que crecer.
Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) cierra el grupo de los cinco primeros con 4.2%, sostenido por una participación regular en el debate que le permitió mantenerse en el radar sin generar un salto disruptivo. En el bloque que le sigue, Alfonso López Chau (Ahora Nación) registra 3.8% sin lograr despegar pese a su presencia mediática, mostrando un estancamiento que preocupa a sus estrategas. César Acuña (Alianza para el Progreso) confirma con 3.5% que su electorado vive y muere en el Norte (6.7%), siendo prácticamente invisible en el Sur y el Centro, lo que limita estructuralmente cualquier aspiración de segunda vuelta. Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras) sorprende con 3.0% tras un debate destacado que le generó atención renovada, especialmente en el Sur (5.3%) y entre electores de mayor edad, aunque aún insuficiente para consolidar una tendencia sostenida al alza.
El resto de la oferta electoral se diluye por debajo del 2% sin lograr perfiles diferenciados. Marisol Pérez Tello (Primero la Gente) y José Luna (Podemos Perú) alcanzan 1.8% cada uno, Mario Vizcarra (Perú Primero) registra 1.7%, Ronald Atencio (Venceremos) 1.3%, Carlos Espá (Sí Creo) 1.0% y José Williams (Avanza País) 0.8%. Ninguno de estos candidatos muestra un territorio claro de fortaleza ni un segmento demográfico que pueda considerarse base propia. En conjunto representan el 8.4% del electorado, un bloque que estadísticamente se absorbe en la categoría Otros (12.2%) y que, salvo un evento extraordinario en la recta final de campaña, difícilmente alterará el mapa electoral de la primera vuelta.
Conclusiones
Los datos de abril 2026 no solo describen el estado actual de la competencia, sino que anticipan las batallas que cada candidato deberá librar en los días que restan antes del 12 de abril. Keiko Fujimori, pese a liderar, tiene aún margen de crecimiento en Lima, la macro región con mayor peso electoral del país con más de un tercio del padrón nacional, y consolidar ese frente capitalino será determinante para llegar a una eventual segunda vuelta con ventaja real. En la misma línea, Carlos Álvarez y Rafael López Aliaga, cuyas bases se concentran precisamente en el electorado urbano limeño, enfrentan el desafío de recuperar y fidelizar ese voto en la capital antes de que la dispersión los debilite mutuamente, ya que los tres candidatos compiten en parte sobre el mismo segmento y la fragmentación solo beneficia a quien logre diferenciarse primero.
Por otro lado, Roberto Sánchez es quizás el candidato con mayor potencial de crecimiento no realizado. Su 31.4% en el Sur es contundente, pero ese mismo dato revela que aún hay votos disponibles en una región que no ha terminado de decantarse por ninguna opción. El Sur peruano arrastra una herida política profunda: la sensación de abandono y traición acumulada desde el gobierno de Dina Boluarte, pasando por los gobiernos que la precedieron y por una izquierda que parte del electorado percibió como cómplice de la derecha que históricamente los ignoró. Ese voto de rechazo a Lima, a la política tradicional y al centralismo no es solo ideológico, es emocional y territorial, y Sánchez es hoy el receptor natural de esa energía. Si logra articular ese descontento de manera más orgánica en las provincias sureñas donde aún no penetra del todo, y capturar el voto de izquierda que todavía duda, su techo electoral podría estar bastante más arriba de lo que los números actuales sugieren.
En síntesis, el Perú que votará el 12 de abril es un país que sigue mirándose en dos espejos distintos y difícilmente reconciliables: el de Lima y el del interior, el del asfalto y el del campo, el del electorado que busca orden y el que busca reivindicación. El candidato que logre tender un puente creíble entre esos dos mundos, o al menos consolidar con firmeza el suyo, será quien defina el mapa de la primera vuelta.
Ficha Técnica Estudio Nacional
1. Nombre de la encuestadora: Sensor Srl
2. Número de partida asignado por el JNE 00502-REE/JNE
3. Financiación del estudio: Recursos propios
4. Objetivos del estudio: Evaluar la intención de voto Presidencial.
5. Tamaño de la población objeto del estudio. Para la construcción del diseño de la muestra se ha tomado como marco muestral a hombres y mujeres de 18ª 70 años de la población Nacional según el padrón oficial de Reniec de las EG 2026 a diciembre de 2025.
6. Tamaño de la muestra: 1200 entrevistas para el estudio nacional
7. Margen de error: Para los resultados totales nacionales +-2.8%.
8. Nivel de confianza: 95%
9. Nivel de representatividad de la muestra:Para el estudio nacional se abarcaron 120 puntos de muestreo que representan el 43.7% de la población electoral urbana rural.
10. Tipo de muestreo aplicado: Probabilístico polietápico con muestreo PPS (Probability Proportional to Size) autoponderado
11. Puntos de muestreo: 76 distritos a nivel nacional, 39 provincias y 23 regiones.
12. Fecha de realización del trabajo de campo: 03 y 04 de abril de 2026.



