
Nuevas evidencias han salido a la luz en la investigación sobre la masacre ocurrida en Pataz, donde 13 mineros fueron asesinados. Chats entre Miguel Rodríguez Díaz, alias ‘Cuchillo’, presunto autor intelectual del crimen, y su abogada Liliana Pizán, revelan una estrecha relación y estrategias para evitar ser vinculados al hecho.
Coordinación para Evadir Responsabilidades
Las conversaciones, obtenidas por la Fiscalía, muestran cómo Pizán aconsejaba a Rodríguez sobre cómo responder ante los medios de comunicación para deslindar responsabilidades. En uno de los mensajes, ‘Cuchillo’ consulta: «No participé, ni dirigí. ¿Cómo lo ves o lo cambio? ¿Qué tengo que decir?». Pizán le sugiere: «Debes decir que no participaste y desconocías de lo sucedido, que te enteraste por las noticias».
Relación Personal y Comunicación Secreta
Los chats también evidencian una relación afectiva entre ambos. Rodríguez se refiere a Pizán con términos como «mi reina» y «mi lokita hermosa». Además, coordinan el uso de un nuevo número de celular para mantener la comunicación en secreto.
Intentos de Mantenerse al Margen
Pizán insiste en no ser mencionada como su abogada para evitar ser involucrada en la investigación. Le advierte: «Entre menos gente sepa, mejor. Si no, me van a involucrar». También le aconseja tener cuidado con la información que proporciona sobre su familia y otros temas sensibles.
Implicancias Legales
La Fiscalía considera que estos intercambios refuerzan las acusaciones contra Pizán, quien está siendo investigada por su posible complicidad en el crimen. Mientras tanto, Rodríguez continúa detenido en Colombia, a la espera de su extradición al Perú.



