
Parece que al alcalde le interesa más promocionar su ring de box que enfrentar la dura realidad que vive Huacho. Más de 60 crímenes en lo que va del año, el auto del comisario incendiado y ahora el robo a la Catedral muestran el nivel de caos e inseguridad que se ha apoderado de nuestra ciudad. Este es el día a día de los huachanos, una rutina marcada por el miedo y la impunidad.
Mientras tanto, la Municipalidad Provincial de Huaura, bajo el mando de Cano, parece más preocupada en celebrar su “día municipal” que en emitir un pronunciamiento o tomar acciones reales frente a los ataques y delitos que se multiplican. A Santiago Cano le importa poco o nada la inseguridad, vive en una burbuja, ajeno a la realidad, convencido de que en Huacho “todo está bien”.
Huacho se volvió a equivocar otra vez al elegir a un alcalde desconectado del pueblo, más enfocado en publicitar sus obras que en gestionar soluciones o buscar apoyo técnico en Lima para frenar la delincuencia. Cano gobierna como si todo lo que hace fuera perfecto, mientras la ciudad se hunde en el abandono y la violencia.



