
Seis viajes solo en 2025 generan cuestionamientos sobre prioridades institucionales
El actual comandante general de la Policía Nacional del Perú (PNP), Víctor Zanabria, ha realizado seis viajes internacionales en lo que va del año 2025, en un contexto marcado por la creciente inseguridad ciudadana, el avance del crimen organizado y la percepción de debilitamiento de la autoridad policial en distintas regiones del país.
Un historial extenso de salidas del país
Según registros oficiales, Zanabria ha salido del país en 53 oportunidades desde el año 2003, acumulando un total de 351 días en el extranjero mientras ostentaba diversos cargos dentro de la PNP. Este dato equivale a casi un año completo fuera del territorio nacional durante su carrera como oficial, lo que ha despertado críticas en sectores que exigen mayor presencia y liderazgo activo frente a la grave situación de violencia que vive el país.
Viajes en medio de una crisis nacional
Los cuestionamientos se han intensificado debido a que sus más recientes desplazamientos al exterior coinciden con momentos críticos para el orden interno, como la expansión de la minería ilegal, el incremento de asesinatos vinculados al sicariato y la creciente presencia de organizaciones criminales en distintas regiones. Para muchos analistas, la ausencia del máximo jefe policial en estos momentos clave representa una desconexión preocupante entre el mando institucional y las necesidades reales de la ciudadanía.
Justificaciones institucionales y demanda de transparencia
Si bien los viajes pueden responder a invitaciones internacionales, capacitaciones o convenios de cooperación, la falta de información pública clara sobre los objetivos y resultados de estos desplazamientos ha generado dudas legítimas en la opinión pública. Se ha solicitado a la institución policial y al Ministerio del Interior mayor transparencia en torno a los motivos, costos y beneficios concretos que estos viajes aportan a la seguridad nacional.
Confianza en la PNP en entredicho
La figura de Zanabria, quien ocupa uno de los cargos más sensibles del aparato estatal, se encuentra ahora bajo una creciente presión mediática y política. En un país donde los índices de criminalidad continúan en aumento, se hace cada vez más indispensable un liderazgo firme, presente y comprometido con las demandas sociales de seguridad, prevención y justicia.



